Movimientos Sociales y Internet

Hoy lunes 10 de noviembre, ha finalizado en el IGOP de la UAB el último de los tres seminarios a cargo de Guiomar Rovira, Profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Xochimilco de México D.F. Los seminarios trataban la interrelación de Internet y los movimientos sociales. Guiomar Rovira ha ilustrado el modo en que Internet se erige como Hipermedio y rompe el círculo mediático hegemónico conformado por Partidos, Medios de Comunicación Masivos y Opinión Pública. El tipo de medio que deviene Internet escenifica la confluencia de prensa, radio y televisión y no hallamos solamente un lenguaje específico sino una multiplicidad. A su vez, es generado un espacio interactivo donde los patrones emisor-receptor se ven modificados e intercambiados. Este hecho genera que los movimientos sociales puedan no depender exclusivamente de los medios tradicionales para su mediatización y visibilización y un gran cambio en la ecología de estos últimos.

La profesora Rovira ha narrado el origen militar de Internet paralelamente junto con la acción de individuos llamados Hackers, poseedores de ideas libertarias y con el ímpetu de conectar, compartir y acceder a información mediante la conexión en red. En el proceso de germinación de este medio confluyen varios objetivos dispares. Internet como herramienta para los fines de control y militares y en contraposición, como instrumento que propicia la emancipación.

Varias teorías dilucidan y describen la incidencia del Hipermedio y generan hipótesis acerca de este.

Primeramente, la idea de que Internet sostiene una estructura risómica. El risoma, un término botánico que suele usarse para denominar las malas hierbas, fue usado por Deleuze y Guattari, para describir la conexión heterogénea, diversa y constitutivamente impura que caracteriza las redes.

El término Netwar, desarrollado por un Think tank norteamericano, introduce el concepto de guerra de redes y las asienta como guerras contemporáneas. Para dilucidar este concepto, Rovira usa el ejemplo del levantamiento Zapatista de 1994 en Chiapas, México. Este movimiento social, para evitar la represión de los indígenas, se articuló en redes movilizando la información y se generándose una red transnacional de solidaridad con Chiapas que impidió una represión brutal y una mediatización global de la protesta. Estas redes permiten menos costes, más rapidez y una articulación instantánea a la par que es necesario del colectivo expectante para la incentivación de la obtención de información.

Varios movimientos sociales que han acontecido posteriormente han sido organizados y articulados en redes, como el movimiento altermundista de Seattle en el 1999, el movimiento de oposición a la guerra de Irak 2003, la Primavera Árabe, etc. La difusión de los símbolos, la irrupción de la ciudadanía en las plazas, las multitudes conectadas y el periodismo ciudadano mediante redes sociales ayudan a propiciar estos movimientos pero cabe destacar que es a partir de la protesta y no antes, cuando más adeptos suelen acoger estas redes y protestas. Rovira también pone de relieve la cibercultura crítica que cuenta con varias vertientes; Wikileaks, Anonymous, Kaos Computer Club los cuales, mediante el Hacktivismo reivindican los derechos de privacidad máxima para el ciudadano y la visibilidad y transparencia absoluta para el poder y emplean herramientas como el bloqueo de los flujos de información, expandir el software libre, desencriptación etc. para conseguir sus objetivos.

El optimismo generalizado fenómeno de la irrupción de un nuevo medio es un hecho que ya ha acontecido con los medios que en la actualidad son definidos como tradicionales. Las capacidades de Internet han sido interpretadas frecuentemente bajo el determinismo tecnológico y la esperanza firme para con este, pero cabe añadir que la posibilidad de emancipación no garantiza el poder simbólico. Observamos que Internet supone un cambio de era, por ejemplo, en términos de horizontalidad de información y de organización de los movimientos sociales, una plataforma donde existe la posibilidad defender lo “común”, donde acontecen nuevas formas de espacialidad, la confluencia de lo local y lo global. Aunque estos hechos no son novedosos en sí mismos, existen hoy más herramientas para transformar el activismo y que se imponen a las dificultades de la difusión más lenta y menos simultánea de la participación con la ausencia de redes.

Aún así, no debemos obviar el posible escenario distópico de control absoluto, donde nuestros datos son vendidos y controlados. La complejidad de estos fenómenos nos hace preguntarnos qué cambios se generarán en los distintos modos de participación política y como se verá modificado el espacio público.